El punto a tratar hoy, es en lo social y en lo interpersonal; es plantear lo que está mal, cuando se trata de elegir a otros, sean parejas, sean compañeros o amigos.
Por naturaleza el humano, tiene dos características psicológicas, por genero, el macho es visual y proyectivo, es decir, se guía por lo que ve, las imágenes dominan sus sentidos y le permiten desarrollar su actividad y su procreación; la hembra es auditiva, con características de inmediatez y amplitud como una sola, lo que la lleva a ser de naturaleza sensitiva y aprensiva a corto plazo, por la tendencia a la mantención de la especie.
En la cuestión social estas características se aplican de forma innata, que aunadas al instinto animal de conservación, generan la lucha del más apto para la procreación, sin embargo, en las sociedades evolucionadas, considerándolas desde más de 30 mil años atrás, el engaño humano ha sido propio.
Los hombres y mujeres, se han dejado llevar por el falso instinto visual, donde prevalece la imagen ruda sobre la adecuada, ya que confunde al espécimen fuerte para el apareamiento, con el espécimen salvaje de mente afectada o traumatizada. También se confunde al apto, con el poderoso, características naturales contra económicas. Elementos que han desencadenado grandes problemas sociales, psicológicos, e inseguridades inmensas en la convivencia humana. Obsérvese la infidelidad constante masculina y femenina, la prostitución, la enajenación, la marginación, la disgregación, la degeneración de especie, las mutaciones, entre otras más.
En manera de ejemplo quiero citar algunas platicas con mis amigas, en las que me dicen que por ejemplo una mujer (sin generalizar, solo para ejemplificar), que fuera infiel, puede tener a diez machos en un solo día, con relaciones sexuales y sociales, con cada uno de ellos, con los que ella solo debe “abrir las piernas”, lo que le da ya un derecho de exigir algo, dinero, cosas, etc., con el primero sale temprano, desayunan, platican y tal vez sexo si ella quiere dárselo, le exige que pague y que además le dé una cuota como gasto, lo deja a tiempo para llegar con el macho dos, como para esta cita ya está llena, le pide que vayan al cine, le exige que paguen y su respectiva cuota, como está satisfecha sexualmente, puede buscar una rencilla para deshacerse rápido de él y pasar a su cita número tres del día. Con el tercero puede ser que le pida una buena comida, escuchar su plática y manipularlo para obtener de la misma forma que le compre alguna ropa o algún accesorio cualquiera, si el tiempo le alcanza pueden tener relacione sexuales y despedirlo para pasar a su siguiente cita, con la que solo pretende ir al hotel por mas sexo pues el ímpetu sexual se le despertó y esos hombres no le son suficientes para satisfacerla, pasar a la cita cinco, seis y siete, con un horario de tiempo bien organizado con el fin de terminar con sus nueve citas a una hora por decir de media noche; cuando se dirige a casa del decimo amante, al cual ella ansia llegar, por ser el único que a ella le interesa y le llena sexualmente, con el “macho que la doma”, al cual ella le da todo lo que le quito a los demás . Así es, el que la utiliza y la trata con desprecio, “a la falsa y manipuladora” que estafa con sexo y caricias a nueve hombres, la domina y se rinde el que la humilla, y al que le debe de pagar sus servicios. Siendo este un burdo y no exagerado ejemplo, ella misma dice que un hombre no podría ser capaz de hacer esto; porque no tiene la capacidad física de satisfacer a diez mujeres en un solo día en lo sexual; hablamos de satisfacer, considerando que, la mujer al entregar los sentimientos a cambio de nada, ya tiene el 80% de la satisfacción sexual expuesta, lo que le facilita al macho provocar el orgasmo. También, el hombre, no es quién tiene el control de las relaciones sexuales, el solo es un instrumento al servicio de una hembra que lo acepte (en eso estoy muy de acuerdo y ya escribí algo al respecto, el hombre siempre dependerá de la necesidad y gusto de una mujer, para tener sexo); por ende la selección de parejas, no es tan fantástica ni fabulosa como las mentes humanas suponen, sobre todo las fantasías femeninas, de príncipes azules.
Este texto es de la autoría de Luis Fernando Espinosa Hernández, basado en sus propios conocimientos y estudios filosóficos, sociales, históricos, naturales, experiencia propia y análisis de campo de la interacción social. Esta reservado el derecho de autor y la presente publicación vía internet, otorga una protección a los derechos del autor.
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