jueves, 23 de julio de 2009

06 ¿Que sabemos de nosotros? Parte II.

Las relaciones de pareja se dan bajo un esquema de práctica y error, la mujer con su total discreción, practica el acto sexual desde su ingreso a la pubertad (hablamos que en la actualidad puede ir de los trece o catorce años), con machos mayores que ellas por tres a siete años. Conocen su placer sexual, aprenden a utilizarlo, explotarlo e incluso a controlarlo después de ciertos años, para terminar a una edad de aproximados veinte años, como unas recatadas mujeres que nunca abandonaron su ideal amoroso, del príncipe azul, continuando la búsqueda imposible de este, con la gran ventaja sobre el hombre, de que ellas han satisfecho en gran medida su ímpetu sexual, mientras que este, solo lo hace mentalmente y con auto masturbación.
La mujer en su ideal, con su experiencia y con su inmediatez característica, idealiza y fantasea al hombre con una imagen, que le nubla los sentidos, sin permitirle ver la realidad de sus necesidades. Buscar al hombre bello físicamente perfecto, de cuerpos musculosos, facciones finas y varoniles, ojos brillantes y bonitos, adinerado, inteligente y con una entrega hacia ellas incondicional.
No es la forma en que la mujer concibe al hombre perfecto, lo que es tan risible, sino lo es más, la turbación mental que tiene una mujer al creerse un ser inteligente y tener algo tan irreal en la cabeza.
Negarse a la realidad de los que somos, es en parte culpa de las ideas que nos han impuesto, los que quieren vendernos hasta el aire, para ganar mas y mas dinero; sin embargo, nosotros no aceptamos lo que sabemos de nosotros, seguimos tachándonos y reprimiendo nuestra libertad de elegir lo que queremos, por la apariencia social que pretendemos, le tenemos miedo a los demás, a sus criticas y a sus reproches. Nos negamos a nosotros mismos, la posibilidad de obtener lo que merecemos y disfrutar de una vida, por prejuicios y por tendencias intangibles.
Buscamos lo antinatural, deseamos lo inexistente, ambicionamos los inventos irreales que alguien propuso, desconocemos la realidad que nos rodea y perdemos la dirección de la vida, de nuestros sentidos y hemos impuesto a nuestros sentimientos cánones abstractos, que nos obligan a sufrir en balde, a no sentir cuando debemos hacerlo y a ignorar la naturalidad de la especie.
Si acaso nos conocemos, de verdad debemos aceptar lo que sabemos de nosotros, hacer una reflexión en la que incluyamos a los demás como espectadores a los que no debemos explicar nuestros actos de vida, ni mucho menos pedir el permiso para vivir lo que nosotros sentimos que debemos vivir.
Si yo fuera mujer y quiero tener mil amantes y puedo hacerlo sin que mi moral se afecte, entonces no debo pedirle permiso a la sociedad para hacerlo, la boca de los demás nunca la podre acallar, pero tampoco debo hacerlo, mi tolerancia debe ser mas fuerte que sus juicios.
Si soy un hombre que es capaz de “sentir”, no hay necesidad de ocultar esa virtud, incluso, si las atracciones físicas que se viven son por ambos sexos, no es antinatural, la especie humana, en el amor y lo que llaman relaciones afectuosas, desde siglos atrás muestra que se dan entre los mismos sexos, es un hecho evidente que la procreación solo se da entre sexos opuestos, pero no significa que la naturaleza desconozca la bisexualidad (no menciono la homosexualidad de ningún sexo, por ser un tema a tratarse independiente); la represión individual es solo un resultado de la opresión social. Que por consiguiente nos obliga a negarnos a nosotros mismos, como individuos, yo quiero saber ¿Quién está mal? Si a mí me gustan muchas mujeres, se los digo, sin compromisos, sin falsas promesas, sin engaños, si planteo abiertamente mis pretensiones y doy mis atenciones debidas, la decisión es de estas, yo hice mi parte, si ellas no lo aceptan aun así no deben de juzgarme, pues no mentí; si me enamoro exclusivamente de una y pido su compañía eterna para morir a su lado, es decisión también de ella, el aceptar o no, tampoco implica que a ambos nos dejaran de gustar o atraer otros especímenes, es importante resaltar que para mantener ambos la promesa de terminar juntos por siempre, ambos, debemos aportar a nuestra relación de muchas diversas formas.
Una más, si a mí me gusta “Gaby”, porque la veo bella, tampoco quiere decir, que deba pretenderla, si ella tiene una pareja, es más joven y con diferentes ideales a los míos, no significa que deba yo envolverla y conseguirla, no debo hacerlo yo, porque simplemente me estaría dejando llevar por una falsa emoción visual, que iría contra natura. Es lógico deslumbrarse en la actualidad, es normal, engañarse a sí mismo, sin embargo, la prudencia es la que nos debe regresar a la realidad, a lo que la naturaleza humana determino evolutivamente para la especie y no ir fuera de esta, buscando perfecciones imposibles, razas diferentes, pues no podemos reinventar la especie, por más que la ciencia pretenda decir lo contrario, y conste que no hablo de ningún Dios, ni de creación, ni de cuestiones religiosa, es solo sentido común y razón.
Para cerrar, si yo estoy mal, porque hay tanta infidelidad, divorcios, madres solteras, hijos regados, en el mundo, porque hay tantas mujeres con sueños frustrados respecto a las parejas, porque hay otras tantas tan felices ahorita con la mente en rosa, que ignoran que en unos meses, estarán del lado de las frustradas. Si al menos abrieran su entendimiento a tiempo, evitarían el descalabro. Tú qué dices, ¿Qué está mal, yo, tu o el mundo?
Este texto es de la autoría de Luis Fernando Espinosa Hernández, basado en sus propios conocimientos y estudios filosóficos, sociales, históricos, naturales, experiencia propia y análisis de campo de la interacción social. Esta reservado el derecho de autor y la presente publicación vía internet, otorga una protección a los derechos del autor.

1 comentarios:

  1. estoy de acuerdo contigo, cada persona es libre de pensar y actuar como le venga en gana, lo que diga la demas gente no tiene sentido para mi, ni soy de las que cree en principes azules, ni mucho menos, nos quejamos de que no hay sinceridad, pero cuando la tenemos enfrente no sabemos como reaccionar; hay infidelidad porque nos deslumbramos ante la belleza estetica, madres solteras las hay por eleccion propia o por pendejas, hay sueños frustrados porque desde niñas nos inculcaron esos sueños, pero la realidad no es asi, tenemos que aprender y estar en constante busqueda no de una pareja, sino de nuestra propia felicidad, sin depender para ello de nadie, mas que nosotras mismas.

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