La libertad de elección que tenemos, cuando estamos tomando nuestras decisiones, es tentada por la falsa idea impuesta en nuestras mentes del lívido y el deseo, la belleza física, se nos antepone a la vista, cumpliendo su fin propuesto, desviar la atención y el raciocinio de nuestras acciones, para guiarnos a tomar una decisión diferente, sin que esta sea la adecuada a nuestras necesidades efectivas.
Ese efecto no solo pasa a nivel corporativo o masivo, nos pasa diariamente en la cotidianeidad de nuestras vidas, es común (podría decir que en los hombres, sin embargo, en la actualidad ya no se distingue como antes la diferencia entre lo visual de los hombres, con el crecimiento de ese defecto entre las mujeres), comer en alguna fonda en la que haya gente atractiva, comensales, meseras (os), la dueña, o entrar a bares y cantinas con bonitas chicas que atiendan, tomar un café en lugares que además de marca, tengan jovencitas (os) atractivas (os), y así por el estilo escogemos a nuestros doctores, dentistas, tiendas, panaderías y hasta los puestos de mercado. Hay quienes van a trabajar o a la escuela solo por algunas personas que les atraen, digo, estas personas que aprenden o que buen trabajo realizan con esta mente.
Lo que pretendo resaltar, es lo influenciados que estamos, y sobre todo la escasa resistencia que tenemos ante la belleza humana, ante lo que se nos impone como tendencia estética, lo cual nos impide reflexionar acerca de lo verdaderamente importante que son nuestras necesidades; también nos impide ver claramente en otros aspectos, como el de la atracción, estamos tan confundidos con la estética, que ya no podemos notar cuando alguien realmente nos atrae por instinto, hasta diría yo, por feromona.
La explotación que cada persona hace de su apariencia física, la realiza con dolo, no considera en ningún momento a los demás, pretende ganar para sí ventajas, despojando a l resto de las defensas naturales, como el análisis, la reflexión y el raciocinio.
Manipulación es un acompañamiento de esta explotación, una vez que se atrajo la atención del individuo, el explotador, recurre a utilizar marcadamente sus encantos, en forma de sonrisas, en forma de atenciones, en su tono de voz, en palabras dulces, en apelativos tiernos, en miradas coquetas, en general, el mecanismo para obtener el resultado a favor, es desigual.
La explotación que los seres genéticamente armados con los cánones impuestos por la mercadotecnia, es un abuso, y que las personas que por cuestión natural (no por esfuerzo, ni constancia ni trabajo), entran en estos, no deberían utilizar esas bondades para el engaño y la manipulación.
Desconozco si estos seres abusivos, tienen alguna otra cualidad, en lo que a su comportamiento refiere, demuestran que no, que son inútiles e incapaces de pensar, que no conocen más allá del vacío de su vanidad, y que rellenan sus huecos mentales con mas superficialidad, vana e inútil, para alimentar el sistema que los procreo como especímenes de admiración.
La cooperación de este tipo de seres, debería de ser natural, interacción e intercambio, trabajo, innovación, ideas; sin embargo, solo no son capaces de nada más que de auto idolatrarse, de buscar atenciones y servicios gratuitos de los otros, se complacen en el vacio de su imagen, olvidando que no son superiores a ningún otro, que sus capacidades son disminuidas y que además el tiempo les termina por deteriorar su única diferencia física contra el resto.
Pienso yo, que en el mundo deberíamos de dejar de admirar la belleza física, que deberíamos compenetrarnos como personas, que no deberíamos considerarnos a nosotros mismos como objetos ni permitirnos ser manejados a conveniencia de otros, creo que cada uno debería de hacer algo por sí mismo y dejar atrás el afán de que otros trabajen por mí, o de buscar ser admirado como escultura, ni buscar sacar ventaja de las fantasías y el deseo de los demás, yo creo en eso, creo en la equidad, en el intercambio de capacidades y virtudes, y tú, ¿qué crees que está mal, yo, tu o el mundo?
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