Dime que si un día tuviera que decirte que anduvieras conmigo, me dirías que no,
¿verdad que lo harías?
Tengo tanto miedo de que me aceptes, que he vivido todo este tiempo angustiado por ya no amarte en secreto.
No me preguntes el ¿Por qué? de mi amor por ti teme tenerte, te decepcionaría saber que te idolatro al grado que siento no ser capaz de llenarte mas allá del alma. Que ninguna de mis casi cuatrocientas mujeres de trayecto, me preparo para alguien como tu.
Que imagino notes, que tu presencia es en mi tan intimidante que me “inferioriza”, que derrumba mi leyenda pasional, por tus amigas escrita y relatada. Me da miedo que tu influencia cerca mió convierta la imagen en que me tienes en una porqueriza.
Me mataría que creyeras que mi historia completa solo fueran, fantasías de baño, sueños del amanecer y utopías de cama. Escurrimientos de mi mente y mano, escupidas por las bocas extranjeras.
Soy tan viril como lejos estés de mí. Te deseo tanto que me rebasa la potencia, me extravía por instantes esa hombría, que en otras carnes me dibujo una etiqueta de “ser deseado”.
A toda mi figura de prepotente desprecio, que forme altanero con las otras, le basta el roce de tu aliento para colapsarlas; con mirarme puedes doblegarme, peor aun, solo así puedes callar mi boca o es mas seguro el exaltarme a tararear estupidez.
Solo dime que me rechazarías, para no morir sin invitarte, para no quedar sin el haberte dicho, para no salir con el me importas mucho,
Asegúrame que no esperas de mi lo que de oídas sabes, lo que por otras me conoces, que no quieres examinarme de Tenorio.
Dime que aunque me conoces tanto aun así me temes, que por miedo no estaría yo en tu lista ni de amante ni de esposo, mucho menos de compañía. Dime que a pesar de eso tampoco quieres separar de mi tus ojos.
Hazme saber que nunca quieres dejar de verme sonrojarme cuando me escuchas atenta decirte que fuiste la ultima en enamorarme.
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