Cuando lloraba, creía que mis entrañas se transformarían un día; pensaba que se cubrirían un día de capas gruesas, que fortalecería mis sentimientos o que simplemente dejarían un día de ser rojos y se oscurecerían para pronto ser negras.
Ansiaba que eso pasara pronto para no sentir mas; para ser capaz de salir y convivir sin riesgo al mundo mi ser. Necesitaba sentirme protegido, que todos pensaran que mi sangre no servia y que tampoco podría compartir mi hígado con nadie.
No sucedió nunca, muchas veces me apuñalaron, una herida espaciada de las otras y aun con la última mi sangrado teñía de rojo a mi pecho a mi ropa y a mis mejillas.
Inesperada fue mi falta de lágrimas, repentino suceso extraído de la nada. Sin mas aviso en mi vida, los golpes no me dolían, no lograba ver las cosas graciosas, no podía reír, no podía llorar; en su caminar, dejo de arderme la sangre, ya no tenia lagrimas.
Si mi cuerpo recibía los golpes, en mi percepción se razonaban los “putazos”, en mi vida quien no los sentía era yo, ya no pasaban por mi alma, ni tampoco esas risas me perforaban mi simplicidad.
¿Hasta donde sentía yo? Solo se sabe por recuerdos, como bases para creer en lo que antes recordaba hacer al sentir; reía, cuando creía debía reír y lloraba cuando sabia debía llorar. Sabía que sentía porque alguna vez llore por ello, mas ya no fluían tristezas ni más alegrías.
Se habían ido las sensaciones de estrangulamiento, mis llantos ahogados y mis dolores de pecho al gemir. Deje de sentir de repente, deje de llorar y carcajearme. Es cierto, ahora no puedo compartir contigo, ni conmigo nada.
No cambie por dentro, no cambie por fuera, tan solo ya no siento, aunque me corte solo mi entrañas, se que no cambiaron desde adentro ni tampoco sirven para afuera.
Ya no me angustio, pero extraño aquellas lagrimas, irónicamente sufro por volver a ‘sufrir” y ya no puedo hacerlo mas, ni con el trillado esfuerzo.
No estoy podrido por dentro, ni estoy amargado por fuera; lo que no hay es “nadie” que logre ser mas fuerte que mi indiferencia. Y seguro estoy que aun si no te sirvo en mi interior, no estoy podrido por dentro.
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