lunes 12 de octubre de 2009

25. Difíciles palabras.

No comprenden mis escritos, son difíciles de leer porque exigen mas que inteligencia, les exigen la vivencia; para que me comprendas no necesitas estar en esa vida, solo experimenta u ocupa ese lugar; piensa como otros no pienses como siempre.

A mi no se me dificulta el hacerlos, explorar mi pensamiento y sacar a flote letras que naveguen en mi ideal; me cuesta escribirlos; ese es un esfuerzo, redactarlos para que te exijan “internalizar” en tu mente un panorama que afuera no te gusta ver.

Me exigen en mis letras un sentido, piden la congruencia con mis frases. Como se atreven. Si acaso algo han vivido, deberían saber que la vida no es un camino, no es un mapa, ni son vías o rutas mal planeadas.

Si ni de eso se dan cuenta como pueden ponerse mis camisas, como pueden andar en mis zapatos si además de todo mi gran talla hace que les quede grande; como juzgan mi sentido si mi vida le es inimaginable a su mezquino ser. No podrían comprenderme sino aceptan lo mucho y distinto que he vivido.

No comprendan mas mis letras no se esfuercen, de sobra queda dicho que mi ego se fundamenta en mi camino; no el de la vida, sino el que he marcado con los pasos que he concientemente cada segundo decidido.

Léanme aunque no quieran, ignórenme siempre que puedan, pero el día que mi marca con la luna se expanda; les arderá constante en el flujo de sus ansias, les carcomerá la mente y les dolerá con toda su lastima.

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