lunes 19 de octubre de 2009

27. Respiro

Mis últimos respiros de vida, me hicieron darme cuenta que no estoy muerto, que no se termino mi camino, ni antes, ni hoy. No lo termine aun.
Noto, que he mantenido la cabeza enterrada y mi cuerpo afuera; mi mente abstraída y mi pensamiento embelesado por la misma vida que me he negado a tener.
La forma y el carácter se me formo en los abismos. Se derritió mi enojo en el fuego de mi odio, que después de todo, se extinguió dejándome un extraño hueco que no se como llenar. Siempre me estuve muerto o perdido.
Dejo un espacio sin tiempo, para eso que llaman amor, el cual no tengo idea de cómo obtener, como podré entonces llenar esas cavernas neuronales.
Extinguir llamas de molestia y no poder quemarme mas por dentro, es perder gran parte de mi vida. Esa por la que me creí difunto. Esa que me hizo perder mis latidos y quedarme tan solo con las erecciones.
Recuerdo que alguna vez me encendía por todo y me prendía por todas las situaciones: peleas, visiones, andares, traseros, roces, jalones y sobre todo “imaginaciones”. Ya no.
Hoy resulta que vivo, que soy más pleno que antes, que la razón me llego tarde, infundiéndome más vida.
Resulta que me pensaba muerto y termine viéndome vació; vació porque me saque todo y pese a eso diariamente se me sigue acumulando nuevo “equipo visceral”. Ese que hoy por hoy uso y tiro. Lo desecho al minuto de habérseme posesionado, miles de minutos terminados en flemas, sudor o en servilletas.
Que los hechos que no permanezcan en mi, no significa que no respire; no significa que yo morí. Significa que sigo siendo el mismo, solo que más superficial, con pensamientos más profundos, sexualidad poco sensible y disminuido gusto. Exigente y dedicado, compenetrado y de gustos puros.
Se que he perdido la sensibilidad “del todo con todos”, pero he ganado la calma del desprecio. Convertido en un ente arrogante, vuelto de la muerte; un infeliz del infierno regresado que al cielo hace mucho no ha entrado, uno vivo, un marginado.
Decapitado aun pretendo ese ingreso. Viajando en el crimen de la carne inmadura, traigo un pase de retorno a las llamas de donde fui alguna vez ya egresado; por eso, todavía escudriño en ese ansiado paraíso. Porque es el único regreso.
Solo hay un camino y es aquel que un día vi, el que me envió a morirme y fue en la muerte que me cayo la cuenta.
La idea es el camino, por el que estoy vivo. Siendo así mi rara ideología, la esencia y muestra de porque respiro.

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