miércoles 11 de noviembre de 2009

33. Féminas.

La depresión maldita perra que me aborda siempre, es mi culpa por siempre buscarla.
La depresión es una hija de su puta madre, es mas puta que La Vega, que Paris y que todas las viejas que conozco, malditas mujeres, pirujas, “prostis”.

Dejara de ser mujer, ella la soledad, y todas son iguales, féminas después de todo; por eso prefiero "el enojo", ese si es “machote” como yo; ojete como el solo, pero fiel y compartido como un buen amigo, que hablando o a chingadazos, libera al final del día.

El orgullo también es chingón; mamón hasta más no poder; solitario y engreído, puede matarte de hambre, pero te obliga a morirte de pie; a mostrar tu fuerza y dejar bien marcada tu presencia en ti, aunque el mundo te catalogue en el “pendejismo”.

No soy “homo” ni soy misógino, no acuso ni critico, no pretendo, ni aseguro; mis palabras son experimentos ya vividos; no salen ni de penumbras, ni son productos o frustraciones; mis pensamientos no son arcanos y la verdad del “genero” me acompaña.

La realidad del hombre no se esconde entre las hormonas; no se desaparece entre las féminas. Si yo quisiera una puta por siempre a mi lado, me quedaría con "la venganza", que en todo y para todo, me da tanto placer, que no me importa compartir a la muy puta.

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